“Es como las películas que nos gustan a nosotros”: una conversación con los directores de Esta Isla

Por Ursula Muñoz S.

Al hablar con Cristian Carretero y Lorraine Jones Molina, queda claro que no solo son cineastas, sino que también son cinéfilos. Como cualquier otra película, su primer largometraje, titulado Esta isla, se nutre de una rica tradición de influencias cinematográficas para narrarnos su historia de amantes en fuga. Unas semanas antes del estreno de Esta isla en Fine Arts, nos reunimos por videollamada para conversar sobre los temas de la película, su éxito en varios festivales y las reacciones del público. Cuando les pregunto por sus películas favoritas, Cristian busca detrás de su computadora un paquete que parece haber llegado recién por correo, lo abre y saca tres Blu-rays de Criterion.

“Mira esto”, me dice.

“¿Eso es Jeanne Dielman?”, pregunto.

“Chantal Akerman, Rashomon...Ah, y Faya Dayi. ¿De qué país es esta? Está bien buena”.

“De Etiopía”, dice Lorraine. “Esa es, vamos a decir, la última inspiración para nuestra película, porque la vimos justo antes de filmar con el cinematógrafo, Cedric”.

Tiene sentido que la atmósfera onírica y los temas existenciales de Faya Dayi influyeron en Esta isla. Pero no se equivoquen: a pesar de sus diversas influencias, la especificidad cultural y las preocupaciones sociopolíticas de la película la convierten en una experiencia auténticamente puertorriqueña. Esta isla se sitúa en el oeste de Puerto Rico y se trata de Bebo (interpretado por Zion Ortiz), un joven adolecente, que cuida de su abuela (Georgina Bori) y vive con su hermano mayor Charlie (Xavier Morales) en un residencial en Mayagüez. Aunque trabajan como pescadores, ambos hermanos se ven obligados a vender drogas debido a sus dificultades económicas. Una noche, en un bar local, Bebo conoce a Lola (Fabiola Brown), una joven desilusionada que proviene de una familia con dinero. Entre ambos surge una conexión inmediata, pero cuando sus problemas finalmente lo alcanzan, Bebo no tiene más remedio que huir con Lola a su lado.

La película nos lleva de la marea azul de Mayagüez a sus bosques tropicales en las montañas, donde nos introduce a una serie de personajes que ayudan a Bebo y a Lola en su jornada. Entre ellos se encuentran Coti (Jonnie Mercedes), un inmigrante dominicano, y Cora (Teófilo Torres), un agricultor que les brinda refugio y les enseña los métodos ancestrales con los que trabaja la tierra. Estas figuras encarnan temas que atraviesan a Puerto Rico y al Caribe en en general, como el legado del colonialismo en la región, cuyos efectos, ya sea la migración masiva o la desaparición de tradiciones valiosas, se hacen sentir tanto a escala macro- como microcósmica. Por lo tanto, es lógico que ambos directores consideren la autenticidad como una responsabilidad inherente a todo cineasta.

“Cuando nos visualizamos y nos reconocemos, nos empoderamos”, me dice Lorraine por Zoom.

Sus esfuerzos por crear algo real han dado fruto. Esta isla tuvo su estreno mundial el pasado junio en el Festival de Cine de Tribeca, donde obtuvo los premios a la mejor cinematografía y al mejor director debutante, además de ganarse el premio especial del jurado. Entre otros reconocimientos, la película también triunfó en los Independent Spirit Awards el pasado febrero, donde ganó el Premio John Cassavetes otorgado a la mejor producción realizada con un presupuesto inferior a un millón de dólares.

A continuación, podrán leer nuestra conversación. Esta isla se proyecta actualmente en los cines Fine Arts de Miramar y San Juan.

Esta entrevista ha sido editada para mayor brevedad y claridad. 

Primero que nada, felicidades por todo lo que han logrado con Esta isla. ¿Cómo se siente traer la película a las salas de cine a PR y que los boricuas tengan la oportunidad de verla?

CRISTIAN CARRETERO: Después de Tribeca, estuvimos viajando a diferentes festivales y países, entendiendo el efecto que está teniendo en diferentes públicos, y viendo que los mensajes y las cosas implícitas se están reflejando en la recepción. Pero al fin y al cabo, traerla aquí a Puerto Rico era el propósito inicial. Es bonito ver cómo han reaccionado y cómo la película cobra vida, de cierta manera. Mucha gente ha ido a verla tres, cuatro veces y ha encontrado algo de ellos mismos en ella.

LORRAINE JONES MOLINA: Todo ese recorrido fue increíble. Fueron mágicas las premiaciones, el reconocimiento, la validación. Pero no fue sino hasta después de ese primer press screening [en Puerto Rico] que empecé a llorar. Cuando llegamos a casa de noche y nos empezaron a llegar ciertas reacciones de la prensa, entendí que esto era la meta real: que la película conecte primero —y profundamente— con los boricuas. Muchos la llevan a otros niveles que incluso superan nuestras posibles expectativas o intenciones, y le dan otra vida. Ese es el propósito también de hacerla, ¿no? Que cada cual pueda llevársela y crear otra cosa con eso.

CC: Sí, que la película crezca dentro de la persona, que siga pensando en ella, que se hable de ella y que la quieran ver de nuevo. 

LJM: Es como las películas que nos gustan a nosotros.

¿Hubo alguna reacción en particular que los conmovió?

LJM: Hemos recibido tantos mensajes hermosos. Después de una de las primeras presentaciones en New York, esta chica vino donde mí, me dio un abrazo y me dijo: “Yo soy de Venezuela y también me tocó”. Siento que en Puerto Rico hay mucha desconexión. A veces estamos más conectados a los Estados Unidos, pero con nuestros hermanos más cercanos, que viven cosas mucho más parecidas a nosotros, no. En ese momento yo sentí su dolor y también el mío. Allí hubo tanta sanación. Eso es parte de la razón por la cual creo tanto en el cine.

También René Monclova dijo unas cosas bien hermosas de la película en el programa de Chente. Él es alguien que admiramos mucho y me encantó lo que dijo sobre Puerto Rico, de poder apreciar tantas cosas bellas, pero también todas esas cosas que no funcionan por el caos y las crisis que tenemos. También hay personas que nos dicen, como que: “¡Ese es mi abuelo!”, “¡Esa es mi abuela!”, o que conectan con personajes como Lola, Bebo y Moreno.

CC: Siempre me interesa saber cómo la gente toma el arte y lo hace suyo. Depende de tu vida, de tu trasfondo y de lo que estás viviendo en esos momentos, cómo te asimilas. Creo que, como [Esta isla] está montada de una manera bien íntima, la gente logra penetrar la pantalla y entrar en la historia, mientras que maybe otras películas se cuentan más desde afuera, o los artificios del cine no permiten al público entrar. Nosotros fuimos muy cuidadosos con eso, en el sentido del realismo que estamos enseñando de una manera visualmente poética.

Me gustó mucho el detalle de la muchacha venezolana, en parte porque mi familia también es de allí, pero más aún porque me parece que encaja con uno de los temas de Esta isla, también toca temas como la inmigración y el intercambio cultural. Además del personaje de Coti (interpretado por el actor dominicano Johnnie Mercedes), Bebo también menciona que su papá era de la RD. ¿Ustedes escribieron la película esperando que personas en otras partes del mundo se identificaran con ella?

CC: Era más que queríamos decir algo. Yo he tenido oportunidad de viajar por muchas de las islas del Caribe, este archipiélago grandísimo que tenemos. Era el sueño de muchos de nuestros líderes de Puerto Rico (como Betances) y del Caribe en general unificar el Caribe y vernos como una patria. Aunque tenemos diferentes historias y a veces hablamos diferentes idiomas, todos estamos aquí en el Caribe, y sería hermoso si pudiéramos tener más conexión cultural, política, económica y social.

En la película está la idea del Caribe como un espacio fluido; el puertorriqueño va pallá, el dominicano viene pacá…Quisimos explorar esa idea antillana y, de alguna manera, a través de esos personajes, ver esa conexión que tenemos con el resto del Caribe y de Latinoamérica. También quisimos mostrar cierta dignidad, reconocer estas conexiones que tenemos con hermanos dominicanos o de cualquier otro país.

LJM: Tratamos de hacer algo bien genuino, bien específico, bien real y de aquí, y creo que en eso podemos conectarnos con nuestros países vecinos, porque vivimos muchas cosas parecidas. Yo siento que ver nuestro cine nos ayuda a entender lo realmente cerca que estamos y lo mucho parecidos que somos.

Recientemente, fuimos al Festival de Cine de Panamá, donde se presentó la película dos veces. En la segunda presentación pasaron dos cosas: una fue que el proyeccionista de ese cine vino a donde mí y me dijo que, de todas las películas que había visto, la nuestra era su favorita. Después, una chica en la audiencia me dijo: "Mira, yo solamente quiero decirles que lo que pasó ahí es tan parecido a Panamá". Pero qué lindo eso, cuando podemos reconocer lo cercanos y parecidos que somos realmente.

Me llamó mucho la atención el aspecto espiritual de la película, empezando por la abuela de Bebo y Charlie, que prende velas a los santos y le reza a la Virgen del Carmen. Es un gran contraste a las representaciones de los latinos en muchas películas estadounidenses y europeas, que usualmente tratan el tema de la fé en nuestras comunidades de manera muy superficial.

CC: Siempre la Virgen de Guadalupe…

¡Sí! No pude evitar recordar a Emilia Pérez, cuando sale la imagen de la virgen en la escena final, pero no tiene ningún significado realmente. Es como si la pusieran solamente para indicar que en esa cultura la gente es muy religiosa.

CC:Boom…¡México!

Exacto. Háblenme acerca de la especificidad cultural de los aspectos espirituales de la película.

CC: Queríamos mostrar esta mezcolanza loca espiritual que hay en el Caribe. Está allí cuando salen las figuras, y también cuando no salen. Al principio se ve que es como médium la abuela, cuando se despierta y dice que Ceci [su hija fallecida] entró al cuarto a decirle que algo le va a pasar a Charlie. 

Se repite mucho la figura de la Virgen del Carmen; ella le reza y después sale la procesión. Eso pasa en todas las villas pesqueras. Nos interesó esa figura que protege a los pescadores y a la gente que va para el mar en la tempestad. Es algo bien simbólico. Así es la vida: cuando nos tiramos pallá, a lo desconocido, la virgen es quien nos protege y nos ayuda a volver seguros al puerto.

Están también las promesas. Ya eso es algo que viene de la España católica pero que se criollizó. Ahora en las promesas usan figuras de todo tipo, no solamente los reyes sino todas las fuerzas espirituales que están y que queremos que nos ayuden. Hay varios santos y algunas mezclan elementos de religiones afrocaribeñas. Charlie también lleva unos collares santeros cuando están alrededor del fuego y cuando están pescando.

Cubre también lo de las cuevas, y esta cosa espiritual de los taínos. Me interesaba mucho ese aspecto espiritual, no necesariamente religioso, de todas estas influencias que han cruzado por esta tierra. Están allí en la naturaleza, dentro de esos frames donde no se dice nada. Como Dios, que existe en el río, en las plantas, en el aire y en el agua.

LJM: Puerto Rico y el Caribe tienen una espiritualidad bien interesante. Yo siento que no se toca tanto; se habla de que Puerto Rico es cristiano-católico y ya. Y eso no es honesto. Hay mucho más. Yo también tengo mucha cercanía con la [figura de la] abuela. Siento que muchas de nuestras abuelas tienen eso de sentir y saber cosas. Quería que ella tuviera eso y que fuera real; [si] ella dice algo, tú sabes que es así aunque no lo entiendas.

Quisiera hablar acerca de la decisión de situar la película en Mayagüez. Sé que ambos viven en el municipio, y que Cristian se crió allí, ¿verdad?

LJM: Sí. Estábamos viendo cómo el cine de acá se siente diferente; cómo es la vibra, el flow, la gente, la historia, la cultura. Todo siempre se concentra en el área metro y hay personas que no conocen mucho de lo que pasa en otras partes de Puerto Rico.

CC: Es cierto. Queremos descentralizar la producción de cine e irnos de la burbuja del mundo del cine que hay en San Juan. Aquí tenemos familia, estamos cómodos y es chévere. Si quiero hacer una película aquí, puedo conectar con las comunidades y la gente se pompea. Te abren las puertas, te cuentan historias; quieren ser parte de y quieren ayudar de alguna manera. Muchas de estas historias que pusimos en el guion eran cosas que nos habían contado personas de aquí o que habíamos vivido nosotros. Yo me crié viendo a la gente buscar los jueyes por la noche, con los flashlight allí…

LJM: Eso es algo bien cinemático. O por ejemplo: Bebo bañando al caballo [en el mar]. Eso es algo que tú no necesariamente vas a ver en San Juan, pero que por acá se ve todo el tiempo.

CC: Columbus Landing (que es donde vive Bebo con Charlie y su familia) fue el segundo residencial que construyeron en Puerto Rico, así que es bastante antiguo. Tiene unas ceibas bien hermosas por todos lados y está frente al mar. Allí hay una escuela elemental abandonada, que ahora son establos. Eso ya es un microcosmos que te permite ver, por ejemplo, al chamaco que cuida los caballos y que después cruza el caserío para llegar a la playa, donde lo meten en el agua para ejercitarlo y que se ponga más fuerte. Todo ese storytelling viene del espacio. Es un ejemplo de cómo filmar en estos lugares añade un valor cinemático que complementa la historia.

Hablando de fuentes de inspiración, ví que hace poco salieron en un video de Letterboxd, en el que hablan de sus películas independientes favoritas. Recuerdo Cristian mencionó a Y tu mamá también y Amores perros como dos que lo motivaron a volverse cineasta. ¿Hay algunas otras que influyen en su trabajo?

CC: La base estructural de lo que queríamos hacer era lovers on the run y coming of age. Nos llamó la atención Badlands de Terrence Malick y películas que presentaban personajes jóvenes que se iban. De cierta manera, este tipo de película, como Bonnie and Clyde, y otras que son un poco diferentes, como Thelma and Louise, son road movies que también entran en temas de moral. Siempre llega alguna filosofía del bien y del mal, y también de la juventud y hacia dónde vamos. Allí tienes una combinación de ingredientes para poder hablar de ciertas cosas, pero también mantener esta frescura de la juventud y de la estructura que te permite seguir una aventura.

LJM: Son filosóficas y profundas, pero de una manera entretenida. Siempre fue nuestra intención hablar de los problemas que hay en Puerto Rico, tanto políticos e históricos como filosóficos: ¿qué es la libertad? La idea era hacerlo para un público general y no solamente para el mundo artístico. Por eso pensamos en estos géneros y tomamos grandes influencias de estas películas.

Y tu mamá también es de esas inspiraciones. Nos encantó que, cuando ellos se paraban en un negocio, extraviábamos un poco de cómo son las personas en esa comunidad, con magia o como…wonder. Eso fue una gran influencia también. Ciudad de Dios es otra, definitivamente.

CC: Queríamos mostrar ese coming of age no solamente de los personajes, sino también de la sociedad como tal, que todavía está en el proceso de entenderse, y hablar de la colonia y nuestro porvenir. En películas como Y tu mamá también y Amores perros, el contexto [histórico] es igual de importante. Son películas representantes de México en ese momento; tú sabes de lo contemporáneo de cuando se hicieron y todavía siguen siendo películas icónicas.

LJM: También estuvimos inspirados por el neorrealismo italiano y la nueva ola francesa. Pickpocket de Bresson está allí metida. 

CC: El neorrealismo italiano, por su enfoque en temas de clase trabajadora, usar locations reales, grabar con poco equipo y con actores naturales y mezclar documental con ficción. Y la nueva ola francesa, pues por ese elemento lúdico del juego; esa manera de romper las convenciones y de triquear, de cierta manera.

También está Andrei Tarkovsky, un director ruso que tiene esta cosa espiritual en sus tomas y sus temáticas: el uso de los elementos como el fuego, el agua, la tierra y la lluvia para que afecten las escenas y para que se sienten.

Siento que la ola del neorrealismo italiano influyó mucho al cine Latinoamericano en las últimas décadas. En Venezuela se han hecho muchas películas así también, como Pelo malo por ejemplo.

CC: Sí, exacto. Bueno, también es porque no hay recursos, so a la misma vez es como por necesidad. El realismo italiano influyó mucho durante las dictaduras en Latinoamérica. Estarían también el Nuevo Cine Latinoamericano, el Tercer Cine, el Cine Pobre y la Estética del Hambre en Brasil. Todos estos movimientos de usar cine para reflejar la realidad y no tratar de imitar ese esplendor hollywoodense, mientras que la gente se está muriendo de hambre y nos matan nuestros gobiernos o nos quitan nuestros recursos y nuestras culturas indígenas, ¡puñeta! [Se trata de] dignificar eso, haciendo cine que no dependa de toda esta maquinaria, solo una cámara y un micrófono y pa'lante. Que puede ser hasta inmoral lo opuesto.

Cambiando de tema, esta película obviamente ha sido bastante galardonada. Entre varios premios, ganaron un Independent Spirit Award, específicamente el premio John Cassavetes que va a la mejor película hecha bajo un presupuesto de menos de $1 millón. ¿Cómo se siente que la película está siendo reconocida de esta manera, y cómo celebraron este triunfo?

CC: Sí, mano, la cosa es que empezamos así. Estábamos mal acostumbrados porque empezamos en Tribeca, donde nos dieron tres premios y era como que, "holy shit... ¿y ahora qué?".

LJM: [ríe] Siempre fue una sorpresa. 

CC: Te da cierta validación. Como que…estamos haciendo algo bien si el público lo entiende, y si esta gente que están en la industria, que en teoría han visto un montón y saben mucho, también pueden valorarla y darle premios, mientras está toda esta otra competencia.

LJM: Obviamente, estábamos compitiendo con cineastas que están ya dentro de ese mundo [de Hollywood]. Como son los Independent Spirit Awards, este premio es bien importante y especial. Nosotros somos los outsiders, de cierta manera, tanto en Puerto Rico como en todos lados. Desde el principio queríamos hacer algo diferente; vinimos al oeste y teníamos un buen equipo de trabajo, pero fuera de eso, pues no había tanto apoyo. Actualmente se están haciendo muchas películas con fondos ARPA. El gobierno lo que nos dio fue $150 mil, cuando hay películas que reciben $1.7 millones o más. Así que nosotros, con mucho menos, hemos logrado mucho.

Se siente lindo ir en contra de la marea y hacer algo genuino en lo que crees mucho, no quitarte y que, al fin de cuentas, se reconozca. Ha sido lo más hermoso. Poder llegar tan lejos y que no solamente nos reconocen, sino que también nos dan el premio, fue increíble. Es la primera vez que una película puertorriqueña entra en ese espacio ¡y ganamos!

CC: Fue bien cabrón. Estábamos viendo el show, todo súper chévere, y de momento llega este tipo del equipo de producción y nos pregunta: "Um, are you guys the Esta isla crew? There's two more awards, and then it's your guys' award, so don't go anywhere". Allí yo le dije a Lori: "¿Eso quiere decir que vamos a ganar algo?" Y ella: "Pues no sé". Entonces vino una cámara y se paró frente a nosotros, y yo: "Oh shit. Prepárate, Lori, que yo creo que esto viene".

Gracias a Dios nos fluyó el script, porque teníamos algo [escrito] para poder presentar bien si nos tocaba la oportunidad. Después nos metimos por el backstage y estaba Kate Hudson, que nos felicitó. En el afterparty de los premios, todo el mundo estaba diciéndonos que este es el más importante, porque ese es el espíritu del independent filmmaking, papi: meterle allí al estilo guerrilla, ¿no?

Es súper nítido que, en tu viaje de admiración hacia Hollywood, estos actores y directores que después van para los premios Óscar te digan: “Me encantó lo que hicieron”. A la misma vez, te enseña que a veces tenemos que escuchar nuestra propia voz y confiar en lo que tenemos que decir. Esto es una película de Mayagüez, sobre la lucha diaria y las clases sociales de estos dos jóvenes que se enamoran. Que la industria te reconozca significa que el juego no se juega tratando de ser como ellos, sino que se juega haciendo algo propio y que ellos lo respeten y lo entienden. ■

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